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Pérdida del flujo vaginal


El síntoma de pérdida de flujo vaginal es un problema ginecológico de alta frecuencia. Esto se debe a que este síntoma tiene múltiples causas de origen y múltiples agentes infecciosos que lo pueden provocar. Esto implica que hay muchos y distintos tratamientos dependiendo de la causa detectada.

Esta situación explica el por qué existe cada vez más, un número importante de pacientes que presentan el síntoma de forma persistente y repetida, que concurren a un ginecólogo y luego a otro, y en general solo reciben óvulos o cremas multipropósito, pero no se les realiza una investigación a fondo del problema ni de los factores desencadenantes.

A esta pérdida de flujo le denominamos “LEUCORREA” y su origen puede estar en distintos puntos anatómicos del tracto genital femenino. Puede originarse en el cuello del útero ( se visualiza al fondo de la vagina) o puede ser de origen vaginal. En el cuello del útero los microorganismos capaces de producirlo son habitualmente ETS (enfermedades de trasmisión sexual) y corresponden a Chlamidias , Mycoplasmas y /o al gonococo, además existen otras causas como por ejemplo el uso de dispositivos intrauterinos o la presencia de un ectropion cervical (lesión erosiva del cuello del útero) y, a veces, lo que denominamos Mucorrea Fisiológica que solo corresponde a aumento de la producción de moco por el cuello del útero la que habitualmente es modulada por los estrógenos producidos por el ovario u otorgados por tratamientos anticonceptivos.

En la vagina, también pueden proliferar distintos microorganismos que producen Leucorrea , los mas habituales son los hongos y las gardnerellas vaginales; pero existen otros menos frecuentes como los “Mobiluncus”. También es frecuente encontrar al parásito “Trichomona Vaginalis” que se considera una enfermedad de trasmisión sexual y que produce flujo amarillento verdoseo espumoso y de mal olor. Se han descrito últimamente tres enfermedades vaginales, más raras, que también generan flujo y molestias vaginales y estas son la “lactobacilosis, la vaginosis irritativa y la vaginitis aeróbica, cuyos tratamientos son totalmente diferentes y que por tanto no pueden ser resueltas sin una adecuada investigación.

Se puede concluir lo que majaderamente repito “no hay buen tratamiento sin un buen diágnostico de la causa del flujo vaginal.”


Dr Roberto Rodriguez Pulgar

Ginecólogo

Magister en Microbiología

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