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INFECCIONES URINARIAS RECURRENTES

Desde mi perspectiva experiencial en mi práctica clínica, me he dado cuenta que el problema de las infecciones urinarias repetitivas es un problema muy frecuente en un innumerable número de mujeres en distintas edades de la vida.


A continuación trataré de explicarles las distintas causas de este problema y cuál debe ser su enfoque para su mejoría.


Para entender las posibles causas , es necesario conocer la historia clínica del paciente

Podemos dividir el fenómeno en 4 categorías:


1) Pacientes que presentan infecciones urinarias repetitivas desde la infancia, eso nos hace pensar en la existencia de alguna alteración de la anatomía del sistema urinario, probablemente congénita.

Para su correcto diagnóstico es necesario realizar estudios anatómicos del sistema urinario (ecografías , scanner , resonancias magnéticas) –De los hallazgos encontrados dependerá el tratamiento definitivo.


2) Pacientes que iniciaron los episodios de infecciones urinarias durante su adultez en período reproductivo (mujeres jóvenes y habitualmente sexualmente activas).

En esta categoría existen 2 causales más frecuentes:


La primera es el “SUBTRATAMIENTO” esto quiere decir que la paciente toma antibiótico para combatir la infección por un período muy breve. Esto determina alivio de los síntomas, pero no la erradicación de la bacteria involucrada, con la consiguiente reaparición de los síntomas al poco tiempo. Acá el tratamiento correcto consiste en determinar cuál es el antibiótico adecuado y usarlo por el tiempo que garantice la total eliminación y muerte de la bacteria causante (es necesario realizar exámenes de orina y urocultivo).


La segunda causa en esta categoría, es la de aquellas mujeres que notaron la aparición de las infecciones urinarias frecuentemente asociados a la vida sexual.


“Dr, cuando yo no tenía pareja nunca tuve infecciones urinarias y desde que estoy con vida sexual activa tengo cistitis súper frecuentes “.


Estas pacientes presentan episodios repetitivos de infecciones urinarias que habitualmente inician sus síntomas dos días después del evento sexual. Ellas concurren a un médico quien les prescriben tratamiento adecuado y mejoran, sin embargo el problema vuelve a presentarse en los próximos eventos sexuales repitiendo el protocolo de consulta, estudio de orina control y nuevo tratamiento antibiótico.

En este tipo de pacientes la mejor estrategia terapéutica es la profilaxis antibiótica asociada al evento sexual, esta resulta ser mucho más económica, menos engorrosa y

tremendamente práctica, y cuando se realiza adecuadamente logra que las infecciones repetitivas desaparezcan de la biografía de estas pacientes. Por esta razón es que la recomiendo para este tipo de pacientes.


3) Una tercera categoría corresponde a aquellas pacientes que inician episodios frecuentes de infección urinaria en el período de la menopausia. La historia de este tipo de pacientes es que concurren con enorme frecuencia al médico general que le realiza estudio de orina y

cultivo determinando el antibiótico que se debe usar.


Luego de un tratamiento exitoso al poco tiempo nuevamente lo mismo y como los eventos son repetitivos se comienza a desarrollar resistencia de las bacterias al uso de distintos antibióticos, esto hace que esta paciente deban recurrir a antibióticos cada vez más caros y solo logrando una mejoría transitoria.


La causa fundamental de este problema radica en que dada la condición de menopausia , cuando esta no es tratada, se inicia un proceso de atrofia urogenital progresivo que redunda en el acortamiento de la uretra y en la desaparición simultánea de bacterias defensivas de la uretra y vagina (lactobacilos), lo cual permite el ingreso de bacterias desde la región vulvo

vaginal hacia la vejiga ocasionando las reiteradas infecciones urinarias – Para estas pacientes lo habitual es que se les indique tratamiento continuo de prevención habitualmente usando un antibiótico llamado nitrofurantoína, esto logra una reducción de

los episodios pero por un tiempo limitado ya que las bacterias rápidamente adquieren resistencia al medicamento y por otro lado el uso continuo de nitrofurantoína está asociado a desarrollo de fibrosis pulmonar, todo lo cual hace que esta estrategia tampoco sea la ideal, sobre todo porque no arregla el factor causante que es el acortamiento uretral. A ese

respecto el enfoque de tratamiento debe realizarse acompañando al tratamiento antibiótico con un tratamiento local de estrogenoterapia lo que mejora el trofismo urogenital y logra revertir el acortamiento uretral lo cual evidencia la minimización de los episodios de cistitis asi como también reduciendo la aparición de resistencia antibiótica de las bacterias

involucradas.


4) Una cuarta categoría la constituyen pacientes que adquieren la infección urinaria en el contexto de procedimiento quirúrgico o enfermedad grave ya que habitualmente este tipo de pacientes es instrumentalizado frecuentemente y por periodos a veces prolongados con sondas urinarias que permanecen en contacto con la vejiga desarrollando entonces infecciones urinarias muchas veces de difícil tratamiento dado la multirresistencia de las bacterias causantes, acá los tratamientos están relacionados al tipo de patología de base y son de resorte habitual del médico intensivista.


Como ustedes pueden ver, después de esta breve exposición, la infección urinaria es mucho más que un examen de orina seguido de un antibiótico, sino que dependiendo de su

origen, pueden implementarse estrategias que serán altamente efectivas para erradicar

el círculo vicioso de la infección urinaria repetitiva.


Dr ROBERTO RODRÍGUEZ PULGAR

GINECÓLOGO OBSTETRA

MASTER EN MICROBIOLOGÍA



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